MiniDisc
Antes de los pendrives, las memorias SD y el streaming, existió un formato que muchos pensaban que reemplazaría al CD: el MiniDisc.
Lanzado por Sony en 1992, este pequeño disco regrabable ofrecía una excelente calidad de sonido, resistencia a los golpes y la posibilidad de editar pistas directamente desde el reproductor, algo revolucionario para la época.

Aunque nunca logró convertirse en un formato masivo, el MiniDisc encontró un lugar especial entre músicos, locutores, ingenieros de audio y DJs. Su tamaño compacto, la facilidad para grabar sesiones y su fiabilidad lo convirtieron en una herramienta muy utilizada en estudios de radio y eventos durante finales de los años 90 y principios de los 2000.

Con la llegada de los reproductores MP3 y, más tarde, del streaming, el MiniDisc fue quedando en el recuerdo. Sin embargo, para quienes vivieron aquella época, sigue siendo un símbolo de una generación que disfrutó la transición entre lo analógico y lo digital. Hoy es una pieza de colección que despierta nostalgia y recuerda una época en la que grabar una sesión requería mucho más que presionar un botón.


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