La electrónica se cuela al Grammy
Cuando parecía que los Grammy solo bailaban al ritmo de baladas y pop bien peinado, la música electrónica apareció sin pedir permiso.
En la edición 2026, el premio a Mejor Álbum Dance/Electrónico fue para EUSEXUA de FKA twigs, un disco que no suena a fórmula, no sigue modas y definitivamente no está hecho para quedarse quieto en la silla.
El resultado: productores levantando cejas, DJs sonriendo con complicidad y más de uno pensando “al fin entendieron algo”. El álbum, cargado de texturas electrónicas, momentos de club y viajes sonoros poco obedientes, demostró que se puede hacer música de pista con cabeza, concepto y personalidad… y aún así llevarse una estatuilla dorada a casa.
Desde entonces, el eco ha sido inmediato: tracks del disco colándose en sets, playlists agitándose y artistas animándose a soltar un poco el manual. Porque si algo dejó claro este premio es que arriesgar ya no es pecado, y que la electrónica también puede ganar premios sin ponerse traje ni bajar el BPM por compromiso.
Moraleja del 2026: la electrónica no pidió permiso, entró al Grammy… y dejó la puerta abierta.


Comments
This post currently has no comments.